Aquí tienes las anécdotas curiosas de nuestros viajes

Cuando llevas varios viajes a las espaldas, un día te sientas con un grupo de amigos a charlar y cuando llevas 1 hora hablando sin parar te das cuenta que tienes monopolizada la conversación contando anécdotas curiosas de los viajes que has realizado.   Como sabemos que os gustan vamos a ir recopilándolas en varias entradas para que os riáis o lloréis como lo hicimos nosotros cuando nos pasaron.

En una entrada anterior os contamos varias de las anécdotas viajeras que nos han ocurrido en un tren, las siguientes que vais a leer son de las que te va sorprendiendo la gente con la que hablas o te cruzas.

Hemos usado una forma particular de ponerle el título a cada una,  ¿adivináis a que serie hace homenaje?

La de perdidos en la ciudad

Una vez estábamos perdidos con el mapa abierto en Madrid, mirando con cara de despiste y se acercó un abuelete a preguntarnos qué buscábamos.  Al comentarle que nuestro destino era el Museo Reina Sofía, se dio la vuelta y con su garrote nos señaló la plaza que teníamos detrás nuestra y dijo:  «Lo tenéis detrás».  Todavía hoy nos reímos, fue nuestro primer viaje juntos.

La de fútbol en Alemania

Estábamos en Berlín y jugaba el Stuttgart con el Fc Barcelona .  En esa época nos interesaba algo el fútbol , buscando un sitio donde poder verlo dimos con un bar deportivo donde había mucho ambiente y un montón de pantallas donde poder verlo tranquilamente, como además teníamos hambre aprovechamos para cenar unas magníficas salchichas con ensalada de patatas y un par de cervezas.

Yo estaba allí callado porque no quería tener a un alemán de dos metros diciéndome cosas que no iba a entender si animaba al Barça.   De pronto marca un jugador azulgrana y parecía que el bar se iba a caer del salto que pegaron los clientes,  como el equipo contrario era de otra ciudad alemana celebraron el gol del Barcelona como si lo hubiese marcado la selección de Alemania.

Lo curioso vino después.  El dueño del bar se dirigió a nosotros preguntándonos si éramos españoles.  Se presentó y resultó que era Hans Weiner, ex-jugador del Bayern de Munich y de la selección alemana.  Nos contó sus viajes a España y nos enseñó fotografías de cuando ganaron el primer torneo Santiago Bernabéu.  Al final nos regaló una foto suya autografiada.

La de no nos entendimos en Japón

Takeshita Dori o Calle Takeshita

En Tokio, teníamos ganas de probar la anguila (Unagui) al estilo tradicional y cerca de la calle Dori Takeshita  (Takeshita Dori, gracias a Verónica de http://www.viajarcodeveronica.com/ por la correción)  intentamos encontrar un bar que recomendaban.  Cuando dimos con él intentamos entrar y una señora salió de allí diciéndonos:  «Lady, Lady».  Entendimos que sólo era para mujeres.  Después de darle vueltas y vueltas al coco, llegamos a la conclusión de que decía «Later, later»…  Si hubiéramos estado con más oído no nos habríamos comido una hamburguesa de pie en un bar de comida rápida hasta arriba de gente y podríamos decir si nos gusta o no la anguila al estilo japonés.

 

La de las camisetas

Nos gustan las camisetas que vamos a hacer.  Lo que ocurre es que algunas veces olvidas que llevas puesto y surgen situaciones que se acaban convirtiendo en anécdotas viajeras.  

Una de las que más gracia me hacen al recordarla es cuando estábamos esperando en un aeropuerto australiano a que abrieran la puerta de embarque y una niña pequeña se pone a dar vueltas alrededor mía y a señalarme el pecho cada vez que pasaba delante.  Yo la miraba curioso hasta que con un hilillo de voz me dice: «Cookie Monster».  Entonces empieza a correr cada vez más rápido y a gritar «Cookie Monster, Cookie Monster,..».  La madre al ver mi cara se levanta y me dice:» You have a Cookie Monster in your Tshirt». Entonces sólo pude soltar una carcajada y sonreirle a la mujer porque no recordaba lo que llevaba puesto.

Otro día me volvió a pasar pero ya caí rápido en lo que era y estuve haciendo el tonto un rato con el niño.

Con una estatua de un enano del señor de los anillos en Auckland

Otro día fue Manmely a pedir en Nueva Zelanda un té y cuando se aproximaba a la barra le soltó el camarero: «Black Coffee?».   Entonces ella le contestó que no, que té,  en ese momento el buen hombre le pregunta: «Sure?» y ella le dice que si que quiere té.  Entonces el barman le dice: «If you want tea, you have to change your tshirt….» y con una sonrisa por la cara de Mari Carmen le puso lo que había pedido.

La del pelo

Un pueblo perdido de Australia, dando un paseo, de pronto una señora con su batilla y las zapatillas de estar por casa se acerca a Mari Carmen y le dice: «Perdone, ¿le puedo decir una cosa?».  Ella le dice que si,  en ese momento la señora le dice:  «Tienes un pelo precioso» se dio la vuelta, siguió su camino mientras Manmely recogía su mandíbula del suelo.

 

¿Os ha ocurrido alguna parecida?.  Cuéntanosla en los comentarios, nos encanta leer a los demás.

 

 

 

8 Comentarios
  1. 02/10/2015
    • 02/10/2015
  2. 02/10/2015
    • 02/10/2015
  3. 02/10/2015
    • 02/10/2015
  4. 05/11/2015
    • 05/11/2015

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