Bélgica Día 8 (Amsterdam)

Sí, ya sé que Amsterdam está en Holanda, pero no se me ocurría otro nombre mejor para la anotación.

La ciudad de la mezcla, si así se podía definir.

Ir bordeando una iglesia, cruzándonos con un grupo de chavales colocaísimos, un par de polis en bici y en las casas de nuestra derecha putas ofreciéndose al ritmo de salsa mientras enseñan sus cuerpos al primero que pasa, hacen que la gente tenga esta reacción:

No sabemos si fue la suma de todo más el humo del grupo, pero se pego un cuarto de hora que no podía ni andar de la risa.

Fuimos por carretera porque nos costo bastante levantarnos, las autovias en Bélgica tienen 3 carriles, si 3 y las carreteras nacionales 2, pero en Holanda es como en España, solo son 2, mientras llegabamos hasta la frontera no había casi coches pero fue cruzarla y de pronto aparecieron miles de millones de holandeses con sus automoviles para que tardaramos mas en los ultimos 30 kilometros que en los 180 anteriores.

Ahora llegamos a Amsterdam y por el centro no circulan casi ningún vehículo a motor, solo turistas a pie y bicicletas, eso si muchísimas.  Tienen preferencia absoluta, no se pararán ni apartarán, si te encuentran en su camino, tened cuidado si vaís allí.  Da igual que llueva o nieve, ellos con sus dos ruedas, donde haga falta, con los niños en carritos delante, con un amigo subido de lado detrás o por delante con una silla soldada al cuadro.

La atmósfera de la ciudad es distinta, a lo que estamos acostumbrados. Mira que en Japón vimos bicicletas y gente corriendo de un lado a otro, pero allí no había Coffeshops ni prostitutas en vidrieras a pie de calle, ni canales, ni familias paseando por sus calles alrededor de todo esto, ni policias en bicicleta saludando a la gente.


A ver como me explico, es bulliciosa y a la vez tranquila, debe ser por el humo de los petardos o por las casas flotantes o por la gente vestida con lo que le da la gana o se ha encontrado tirado eso si limpitos y hablando un ingles correctisimo o por las casas desplazadas por la tierra ganada al mar, pero tiene algo raro y diferente.

Bueno, todavía no he contado casi nada, tuvimos que aparcar en un garaje público por lo que os comenté antes.  Nos dirigimos al centro de la ciudad.  Estuvimos paseando viendo los famosos puentes con compuertas y levadizos, las casas desplazadas con sus puertas y ventanas descuadradas por el movimiento de los cimientos.

Con el despiste al volver una esquina me asusté, había una mujer abierta de piernas mostrando sus encantos a escasos 30 centimetros de nosotros. Personalmente, teniá otra idea de lo que era el famoso barrio rojo, pero estaba totalmente equivocado, no estan a dos o tres metros hacia dentro, estan en la misma puerta o fuera, con su toalla y crema esperando o llamando a los que pasabamos, por si nos apatecia charlar un ratito.

En un sexshop, el portero, en español, nos dijo que si queriamos nos hacian descuento por familia.

Hay varias cosas, que se pueden visitar en esta ciudad, a parte de lo que ya os he contado, hay un museo de Van Goh, otro en la casa de Ana Frank, la estación de tren, la plaza mayor, donde esta el ayuntamiento y al museo que nosotros fuimos, al del SEXO.

Por el dinero que te cobran, puedes visitar sus tres plantas, en las que se explica como el ser humano ha sido un pornógrafo desde que aprendió a hacer dibujos en las paredes. La exposición va avanzando en el tiempo, desde cerámicas griegas, figuritas indias, dibujos chinos y japoneses hasta las actores del porno actual.

Lo más curioso, son las fotografías del siglo XIX junto con las figuras que ocultan sexo explicito, para llevarlas encima. La visita es amena y para nada violenta, así que la recomiendo a cualquiera que tenga más de 18 años,porque siempre se aprende algo.

El museo esta en la calle más turística, como la que te encuentras en cualquier otra ciudad, donde se ven las curiosidades y las tonterías que los guiris compramos.

Al final de esta calle, doblando a la derecha, esta la plaza donde esta el ayuntamiento, que no pudimos ver bien, había una feria con cacharritos que impedía ver la plaza y disfrutar de ella. También esta el monumento de la independencía.

Como era muy tarde, no encontrábamos un sitio decente para comer, solo dulces y sandwiches, pero nos apetecía probar algo típico, pero como estos son mas raros que la puñeta, lo más típico que encontramos, aparte del queso, fueron unas croquetas de carne, y unos huevos fritos sobre pan con jamon york y queso.

Empezó a llover, rápidamente compramos un paraguas para guarecernos del agua. En Amsterdam, hay también un mercado de diamantes que fuimos a visitar, pero era mas una tienda que otra cosa.  Cuando nos dimos cuenta dieron las 18:00 y cerraron todo.

No nos quedó mas remedio que volvernos.

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