Bygdøy y el parque Vigeland. Día 1 en Oslo

Nuestro primer día en Oslo empezó con el desayuno en nuestro hotel, el Clarion Collection Hotel Bastion que está muy cerca de la Opera y de la estación de tren.  Os lo recomendamos porque es una buena base para patear la ciudad.  Las viandas (cómo se nota que hoy estoy inspirado) que puedes encontrar para arrancar el día son del más puro estilo nórdico:  Pimientos crudos, diferentes tipos de verduras, queso marrón, cereales, embutidos y por supuesto las internacionales tostadas con mantequilla y mermelada.   Eso de desayunar ensalada como nos pasó en Japón , no es lo nuestro, donde se ponga un sombra doble con un pitufo catalana….

Para ir a la península de Bydgøy lo mejor es dirigirte al ayuntamiento de la capital noruega porque cerca de allí podrás coger el autobús (el número 30) que te lleva hasta allí o en el muelle (Radhaus Brygge) podrás subirte a alguno de los barcos que también te acercan a la zona donde están todos los museos. Si necesitas más información y quieres saber todo lo que vimos puedes leer Cómo llegar a Bydøy y qué ver en la isla de los museos de Oslo.

Visitamos tres de ellos:  Kon Tiki, El museo de los barcos Vikingos y el del pueblo noruego.  Totalmente recomendables los tres.

Barco Vikingo completo en Oslo

Nosotros incluso comimos en una coqueta cafetería que había en el museo del pueblo noruego así que reserva una mañana por lo menos si vas a ir.  Tenemos un problema, tenemos piernas y nos gusta usarlas.  Preferimos andar antes que sentarnos a esperar cualquier medio de transporte, lo que nos ha llevado muchas veces a barrios poco recomendables (en Estambul buscando San Salvador in Cora)  o a encontrar un lugar que no teníamos pensado ver o un bonito parque que ver o, como más de una vez, a una zona industrial fea de narices, campos deportivos (Yokohama) , etc.. En esta ocasión no fue así y el paseo transcurrió por una carretera poco transitada rodeados de casoplones, granjas y parques donde los oslenses, osloenses o como se diga pueden disfrutar de la naturaleza a 30 minutos andando del centro de la ciudad.

Acabamos en el parque más famoso de Oslo, el parque Vigeland.

PARQUE VIGELAND

Como bien explican en la wikipedia, el señor Gustav Vigeland  tenía su estudio en medio de la nada y la ciudad llegó a un acuerdo con él.  Derribarían su estudio, le construirían otro con su casa pero él debería donar toda su obra a la ciudad.  Como parece que este señor se aburría, diseñó y esculpió todo el parque que lleva su nombre para el disfrute de cualquier persona que visite Oslo.  Dentro del mismo se pueden visitar exposiciones temporales, una permanente sobre la obra de Gustav  y por supuesto el parque en sí mismo.  Toda la información la tenéis en vigeland.museum.no.

Una característica de las esculturas que hizo es que todas están desnudas y en situaciones cotidianas, hechas de hierro, cobre o granito.   Hay abuelos abrazados, parejas dándose cariño, niños coceados por caballos,  niños reprendidos, mujeres corriendo, parejas jugando,etc…

Niño coceado en Oslo

Escultura Madre e hija en el parque Vigeland

Pareja en el parque Vigeland Oslo

 

A nosotros nos impactó la plaza principal, llamada la del monolito.  ¿A ver si adivináis por qué?.  Evidentemente porque hay un monolito de figuras entrelazadas que te deja pensativo porque alrededor hay muchas esculturas del ciclo de la vida y de la interacción de padres con hijos y abuelos.

Monolito en el parque Vigeland

Vista desde el lado contrario

Parque Vigeland

También hay una escultura que se llama la rueda de la vida que es muy interesante.

Rueda de la vida en el parque Vigeland

Una de las más famosas, está en un puente.  En ella se representa a un niño enfadado, parece que en cualquier momento lo vas a escuchar gritar y las lágrimas van a salir de sus ojos apretados.

Niño enfadado en el parque Vigeland

La cabeza del niño en detalle

Cabeza del Niño enfadado Vigeland

En el mismo puente había otras estatuas de niños en diferentes poses, ésta es una que nos gustó bastante por la expresión del pequeño.

Niño sonriente Vigeland Oslo

Hay una barbaridad de obras de arte en las que pararte a mirar detalles o el gesto de la cara.

Niños corriendo Vigeland Oslo

Cuando nos hartamos de hacer fotos decidimos volver hacia el centro de la ciudad ya que queríamos acercarnos al famoso ayuntamiento, que es donde se celebra la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz.  Si miramos el mapa parece que está bastante lejos pero no fue así, o a nosotros se nos pasó pronto.

Como se había pasado el día lloviendo y ahora el sol parecía que tenía interés en calentar hicimos lo que nos gusta, que es pasear.

Esta vez pasamos por un barrio de alto standing, se notaba no sólo por el tamaño de las casas o la tranquilidad de la zona sino por los coches que había aparcados en la calle, muchos de ellos eléctricos.  Es un detalle que llama la atención, teniendo en cuenta que Noruega es un país productor de petróleo.

Llegamos al edificio y por supuesto que, por la hora que era, nos lo encontramos cerrado.  Y aquí viene la mega anécdota del viaje:

Estábamos intentando hacernos un «selfie», cuando una pareja de unos 60 años se dirigió a nosotros por si queríamos que nos hiciera la foto.

Foto en el ayuntamiento de Oslo

Nos preguntaron cuántos días llevábamos en Noruega, que si nos estaba gustando, etc.. y cuando les contestamos que íbamos desde Málaga se les iluminó la cara.  Tenían un apartamento en Estepona desde los 80 y van todos los veranos.  Nos llevaron a una tienda de productos típicos, nos enseñaron varias comidas «raras» como reno seco, cabra secada como el jamón español, salmón, bacalao, etc…  y cuando nos marchábamos nos dieron su tarjeta por si necesitábamos algo.  Era el vicepresidente de la cámara de comercio hispano-noruega.

Para comentar lo que nos acababa de pasar nos tomamos un café con su correspondiente dulce rodeados de hipters en un centro comercial muy cool que nos encontramos.

Después de reponer fuerzas, volvimos a poner un pie detrás del otro y llegamos a una zona cercada al paso rodado con paso de barrera y soldados.  Había un cartel donde explicaban porqué estaba todo así.  Era donde el asesino Breivik estalló una bomba en Julio del 2011 y después fue a una isla a donde mató a un montón de chavales.  En total fueron 77 víctimas.  Cuando te encuentras de sopetón con lugares como éste, se te hiela la sangre, un halo de tristeza te nubla la cabeza y te deja pensativo.

Era noche cerrada y necesitábamos volver a un lugar donde hubiera luz de sobra en todos los sentidos.  Cerca del hotel recordamos que había una pizzería que estaba muy ambientada la noche anterior.  Tuvimos que esperar 5 minutos para poder sentarnos.  Para que veáis lo que son los precios noruegos:  Un entrante de alitas de pollo y rollitos de queso, un pizza gigante y dos bebidas nos costó 448 coronas noruegas, aproximadamente 46 euros al cambio.  Esto es «barato».

Gracias por llegar hasta aquí.  Esperamos que os guste y lo compartáis con los amigos y familia.

 

 

 

 

 

7 Comentarios
  1. 06/11/2015
  2. 06/11/2015
    • 09/11/2015
  3. 06/11/2015
    • 09/11/2015
  4. 08/11/2015
    • 09/11/2015

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