Correr la maratón de Chicago

¿Quién me iba a decir a mí que la maratón de Chicago iba a ser la tercera que corría? Hasta ahora ha sido una de las experiencias deportivas más gratificantes que he tenido.

¿Por qué correr la maratón de Chicago?

Una de las razones primordiales es porque te apetezca, después hay muchas más. Como que es de las más planas del mundo, es una de las denominadas Major, para poder correr con más de 40.000 personas de todas las partes del planeta, por la aventura de correr fuera de tu casa o país, etc…

Para nosotros era la oportunidad de visitar la ciudad de Chicago y de camino seguir con nuestras expediciones deportivas.

Chicago es famosa por su arquitectura y su pasado mafioso pero tiene mucho que ofrecer con respecto a cultura y música.

¿Cómo conseguir un dorsal para correr la maratón de Chicago?

Hay varias formas de conseguir el dorsal pero las cuatro más usuales son:

  1. Contratar con una agencia especializada el viaje con el dorsal.
  2. Acreditar una marca previa en maratón que suele ser bastante ajustada.
  3. Entrar en el sorteo de dorsales, al que te tienes que apuntar aproximadamente 20 días después de la carrera.
  4. Correr para una ONG con la que colaborarías recaudando una cantidad de dinero que ellos te indiquen.

Previos a la maratón de Chicago 2018

Mari Carmen acababa de llegar a casa y me comenta que una conocida suya acababa de llegar de correr la maratón de Chicago, que le había encantado y que nos animáramos a echar el sorteo que acababa de abrir plazo.

Yo estaba con la cabeza en la maratón de Málaga que era en 6 semanas y le dije: “¿Cómo vamos a ir a Chicago? Vaya ocurrencias tienes.”

Al poco tiempo, nos dijimos que porqué no y solicitamos nuestro dorsal sin muchas esperanzas, la verdad. Corrimos en Málaga y sufrí como nunca, en la meta le dije a Mari Carmen, no corro otra maratón mientras me acuerde. Eso era el 10 de Diciembre y el 14 nos llegó la confirmación de que nos aceptaban en la maratón de Chicago 2018.

Estábamos en Nuremberg y nada más llegar a casa empezamos los preparativos del viaje porque sabíamos que los precios de los vuelos y del alojamiento se disparan en las fechas de la prueba.

Usando Skyscanner como siempre, reservamos los vuelos con Air Lingus a un precio bastante razonable y en lugar de un hotel reservamos un apartamento en Airbnb para poder controlar mejor las cenas y desayunos los días previos a la carrera. Si no habríamos usado Booking como siempre que siendo genius siempre obtenemos buenos precios.

Resumen de la maratón de Chicago

Lo bueno de los Majors es que tienen todo el tema de la recogida del dorsal muy preparado. Había 4 líneas de autobuses que recogían a los corredores que quisieran y los acercaban a la expo. Totalmente incluidos en el precio que pagamos por el dorsal.

El día de antes habíamos ido a recoger nuestro dorsal a la Expo y nos tuvimos que mentalizar en no pasar más tiempo del necesario allí. Era enorme y se te descuidas acabas con las piernas muy cargadas teniendo que correr la maratón al día siguiente.

Hay cientos de stands de marcas que ofrecen sus productos, otras carreras, muestras, etc… Si quieres puedes estar todo el tiempo que quieras allí.

Después pasamos el día tranquilamente en el apartamento viendo películas y con las piernas en alto. Cenamos como estábamos acostumbrados y a la cama tempranito.

Antes de la salida de la maratón de Chicago

El despertador estaba puesto a las 5:00 pero desde las 04:30 ya estábamos dando vueltas por el apartamento. Desayunamos y a las 6:00 ya estábamos en la calle. Parecía que iba a llover así que íbamos preparados por si las moscas. Decidimos ir andando hasta Grant Park para ir despertando los músculos y así despertarnos del todo, sólo estábamos a 30 minutos de la entrada a nuestro corral.

Consejo: La línea azul del metro de Chicago te lleva directamente a la salida por lo que os recomendamos buscar alojamiento cerca de alguna parada de esta línea azul.

Es una sensación rara cuando recorres una ciudad bulliciosa a cualquier hora que suele estar llena de coches y personas con grandes avenidas totalmente vacías. Estaban preparado los avituallamientos que habría cada 2 kilómetros con su puesto médico correspondiente.

El acceso al corral correspondiente se corta 45 minutos antes de que suene el disparo de salida de tu oleada. Llegamos con tiempo de sobra y nos dirigimos cada una a la puerta por la que teníamos que acceder: yo debía entrar por la calle Van Buren y Mari Carmen por Congress St.

Quedamos en la zona de entrega de las mochilas, cuando ya llevaba un rato esperando aparece una persona de la organización gritando que nos cambiemos de puerta, así que me voy hacia la de Congress. El acceso es lentísimo porque sólo hay 4 personas revisando las bolsas del corredor y pasando a cada uno de nosotros un detector de metales. El personal empieza a ponerse nervioso y nos piden que dejemos pasar a los de la primera hora que no van a llegar. Pues que madruguen como hicimos nosotros que para eso tienes una guía que te indica lo que tienes que hacer y a qué hora debes estar en tu entrada.

Al final, consigo entrar y encontrar a Mari Carmen de casualidad que ya creía que íbamos a correr cada uno por su lado sin vernos hasta la meta. Me pegué en la cola por lo menos 30 minutos y fue soltar la bolsa, ponerme más vaselina porque la lluvia ya amenazaba, comerme un plátano y meternos en el corral.

Corral Maraton Chicago

El ambiente en el corral era fantástico, se notaba la adrenalina y la excitación de todos los que estábamos allí esperando para arrancar nuestra carrera que llevábamos meses preparando.

Las 8:30 y ya nos toca salir, nos quitamos la ropa de abrigo porque creíamos que ya salíamos a correr. Fue un error, dependiendo de lo cerca que estéis de la línea de salida puede que os peguéis un rato pasando frío. Tardamos 20 minutos en empezar a trotar y en ese intervalo empezó a llover por lo que estuvimos mojados desde antes de dar un paso de la maratón de Chicago.

Salida de la maratón de Chicago

En el Maratón de Chicago no te va a faltar compañía. Corres con otros 45.000 corredores que han venido desde cualquier parte del mundo a hacer contigo los 42,195 metros que recorren la ciudad. Además hay casi dos millones, sí, dos millones de personas en la calles animando a familiares, amigos y hasta desconocidos. No he visto nunca una comunidad más orgullosa de una carrera nunca.

Salida Maratón Chicago

Nos quedamos muy atrás en nuestra oleada y teníamos delante a muchísima gente, creo que favoreció que no saliera demasiado rápido y pudiera regular mi ritmo desde el principio. Hay que tener cuidado porque el ambiente te lleva, la gente gritando, los demás corredores, el ansia por correr y los nervios pueden hacer que salgas pasado de velocidad y lo acabas pagando al final.

Ví la línea azul y decidí que iba a ser mi guía. Me pegué a ella y la buscaba como una forma de concentrarme. A Mari Carmen la dejé de ver entre la marabunta de gente al poco rato de salir, intenté seguir viéndola pero llevaba un ritmo más rápido y era normal pero no esperaba que pasara tan pronto.

Consejo: Siempre que podáis intentad avanzar en vuestra ola de salida de la maratón de Chicago para que no tengáis mucha gente que adelantar o poder beber agua.

Del kilómetro 0 al 21 de la maratón de Chicago

Lo más importante para mí fue conservar energía para intentar llegar lo más entero posible a los últimos 10 kilómetros. Mantener mi ritmo y no dejarme llevar, disfrutar del ambientazo de este primer tramo de la carrera. Los familiares y amigos se agolpan en las calles para animarnos en los primeros kilómetros, vamos hacia el norte de la ciudad cruzando el río por puentes que tienen una moqueta para que no te claves el hierro del suelo.

Este primer tramo que recorre el norte de la ciudad pasa cerca del lago. Lo que hizo que como no paró de llover cada vez que cruzaba alguna calle y subía el viento del lago pasaba bastante frío y no conseguía entrar en calor. Iba bien de ritmo, me tomaba mis geles cada 35-40 minutos, me hidrataba en cada avituallamiento e iba muy entretenido viendo los enormes edificios que nos rodeaban.

A pesar de la lluvia, las calles estaban atiborradas de personas con carteles y con las caras impresas en formato gigante para que los reconozcan. Yo me iba emocionando y se me humedecían los ojos con las frases que leía o con la efusividad que se saludaban.

A mí me pasa algo curioso, yo no me emociono en las llegadas de las carreras, si no en la salida y durante, soy así qué le vamos a hacer.

Durante este tramo pasas por los barrios más populares y te encuentras grupos de música, drag queens en un escenario o gente haciendo malabares con una especie de imitaciones de rifles.

Lo bueno es que no hay curvas y casi todo es línea recta. Subes prácticamente 10 kms giras y vuelves a bajar por otra avenida, así que no hay que preocuparse por giros raros.

Justo en la milla 13 (media maratón prácticamente) pasé al lado de nuestro apartamento, iba congelado y mojado y me acordé de lo calentito que podía estar después de ducharme. Se me pasó rápido el pensamiento y seguí con mi recorrido hacia la meta.

Del kilómetro 21 al 30 de la maratón de Chicago

Si necesitara un gel, en el siguiente avituallamiento la organización podría cogerlo pero llevo los míos que no quiero experimentar. De todas formas cogí uno por si las moscas…

Había leído que en este tramo había menos gente y era una zona más fea pero la verdad que yo no noté que hubiera menos personas animando. Ya no había rascacielos pero estábamos corriendo por un barrio de casas bajas pero la gente era tan amable y nos ofrecían toallas para secarnos la cara, agua, bebida isotónica e incluso cerveza.

Decidí apretar un poco el ritmo para ver cómo iba respondiendo y me encontraba bastante bien la verdad. Iba corriendo muy contento, saludaba a niños y daba la sensación de que corría en México por la cantidad de corredores y de gente animando en castellano con música popular.

Llegando Maratón Chicago

En este tramo te alejas del lago Michigan y dejó de llover por lo que empecé a entrar en calor, por fin. La verdad, es que me dio la vida porque el frío me estaba incomodando bastante. Seguían pasando los kilómetros y no sentía que me faltaran fuerza o energía.

Pasamos otro avituallamiento en el que daban gominolas que volví a coger pero no consumí pero nunca se sabe qué puede ocurrir y prefería no encontrarme sin nada que buscar. Se atraviesa Greek Town, Little Italy en la zona de Pilsen encontrarás bandas de Mariachis tocando y cuando llegas a la milla 21 entras en Chinatown, donde supuestamente están con un dragón pero yo no lo vi. Sí había tambores que te ponían los vellos de punta porque ya sabes que te quedan menos de 10 kilómetros para terminar.

Del kilómetro 30 a la meta de la maratón de Chicago

Volvemos a acercarnos al lago y se nota el viento, pero ya han pasado 3 horas y pico desde que salimos, no llueve y el sol calienta. Se baja un poco al sur y por aquí sí hay menos gente, pero si lo comparamos con otras carreras es como si estuviéramos llegando a Meta. No me sentí solo en ningún momento de esta carrera, es increíble que no recuerde ni un trozo de carretera sin alguien dando palmas o chillando a los corredores.

Una vez cruzamos el último puente, vamos hacia el sur y ya empieza el último tramo de 2 millas volviendo hacia el norte para terminar en Grant Park.

En este momento ya sabía que iba a bajar mi marca personal en muchos minutos, así que lo único que quería era seguir con el mismo ritmo el máximo número de kilómetros posible sin andar o parar.

En el kilómetro 38, pasé un avituallamiento que se estrechaba y además la gente de mi ola ya empezaba a arrastrarse, no quiero ni contaros los de la ola anterior que íbamos pasando constantemente.

Una mujer que debía estar sin energía ninguna, adelanta a dos o tres corredores a mi derecha, me adelanta a mí y se para totalmente. Tan cerca que no la pude esquivar y tuve que frenarme. Desde ese momento y hasta la meta no fui capaz de remontar el ritmo y le metí 40 segundos a cada uno de los 4 kilómetros que me quedaban.

Yo empujaba, mi cabeza quería pero no había manera. Miré mi reloj y vi que a no ser que me sentara 30 minutos entraría en mi mejor marca personal. Así que decidí disfrutar todos y cada uno de los metros que me quedaban.

Hablé con mexicanos, argentinos, animé a las bandas y leí los carteles que llevaban para animar a los corredores.

No lo voy a negar que fueron kilómetros duros pero a la vez muy felices para mí. Después de 3 maratones corridos y 4 entrenados era el primero en el que me ví capaz de terminarlo y disfrutarlo, con su punto de sufrimiento, que tiene que tenerlo, pero también con su goce y subidón de verte en forma y entero.

Los carteles pasaban 1 mile, 1 kilómetro, 800 metros, 400 metros y…. CUESTÓN. Mira que lo sabes, mira que lo has leído y que te la esperas pues nada allí te la encuentras de sopetón tras una pequeña curva a derecha. 200 metros, son sólo 200 metros pero vaya 200 metros. La gente parada subiendo como pueden y claro por mucho que quieras te corta el ritmo que había cogido con el subidón de estar escuchando al speaker de la meta y la música.

Esquivando a gente conseguí llegar arriba y ya sí que sí, rodeado de más corredores, con los gritos de la gente, la emoción te recorre el cuerpo. YA ESTÁ. Estás viendo el cartel de Finish y cómo tus compañeros de carrera y fatiga van parando y son felicitados por los voluntarios.

Yo sólo pensaba en cómo habría llegado Mari Carmen, que la pobre llevaría un buen rato esperándome y que había hecho 4:31:00, 29 minutos menos que mi anterior marca.

Es emocionante cruzar la línea de meta sobre todo porque para mí fue como la confirmación del tiempo y esfuerzo invertido. Yo no soy de los que lloran cuando llegan, para mí estar en la línea de meta es lo que me emociona pero esta vez me sentía orgulloso de lo que acababa de hacer, era una sensación distinta. Te propones una meta, trabajas para conseguirla y cuando la tienes en la mano, respiras tranquilo. Pues ésa era mi sensación. Estaba en CHICAGO, acababa de terminar una de las carreras más populares del mundo y la persona más importante para mí estaba allí también o por lo menos eso esperaba…

Después de la meta

No creáis que aquí termina este relato. Cuando cruzas la meta no puedes pararte, tienes que seguir andado. Te van poniendo cosas encima y dándote otras.

A los pocos metros, te ponen una botella de agua en las manos, después están dándote las medallas conmemorativas como finisher y las mantas térmicas para que no te enfríes. Todos los voluntarios te felicitan y tienen una sonrisa que se contagia. De pronto, se acerca un chaval y me pone una pegatina que une las dos partes de la manta para que tuviera las manos libres, parece una tontería pero después agradeces no tener que ir sujetándotela todo el rato.

Hasta que llegas a la zona donde están las bolsas que dejamos con nuestra ropa andas casi otro kilómetro por si te habías quedado con ganas. Durante el trayecto te van dando diferentes cosas: Una bolsa de un supermercado llena de aperitivos “saludables” y barritas recuperadoras, barritas de proteínas que te daban a puñados, una cerveza donde apuntar tu tiempo en la lata y más agua y bebida isotónica.

Final maratón Chicago

Finalmente, conseguí llegar donde estaba mi bolsa con la ropa para cambiarme. Lo más rápido posible cogí mi bolsa y me fui “corriendo” donde habíamos quedado. Hay una zona que se llama Family Reunite con unos pivotes con el abecedario para que puedas encontrarte con tu familia y amigos. Nosotros habíamos quedado en la C, pensaba que Mari Carmen había llegado 30 minutos antes que yo así que debería estar aburrida.

Llego a la C, le doy un par de vueltas y no encuentro a Mari Carmen, pienso que a lo mejor se ha retrasado o se está cambiando. Pasan 20 minutos y no aparece, ya le había dado un par de vueltas y empezaba a preocuparme pensando que algo grave había pasado. Cuando iba a ir a preguntar a la organización por su dorsal, la veo venir pidiendo perdón.

No había corrido tan rápido como esperábamos y sólo me sacó 8 minutos así que supuso que si me esperaba donde recogí la bolsa me vería pero se ausentó unos minutos para buscar donde cambiarse y yo llegué justo en ese instante. Al final, estábamos los dos esperándonos en sitios distintos.

Cuando por fin nos reunimos y nos abrazamos. Fuimos a ver la fiesta posterior que tiene fama entre los asistentes y nos encontramos que con la lluvia no había allí nadie. Una pena, porque tenían preparado un escenario, camiones de comida y bebida y todo lo necesario para pasar un buen rato.

¿Cómo conseguir la camiseta de Finisher de la maratón de Chicago?

En otras carreras te la entregan nada más terminar pero en Chicago tienes que comprarla y no es precisamente barata. La de manga corta de hombre vale 40 $ y la de manga larga 80 $. Sólo se pueden comprar en las tiendas Nike oficiales que hay en la ciudad.

Os recomendamos que vayáis nada más finalizar porque se agotan y es muy divertido ir a la Nike Town de la Avenida Michigan porque te reciben los empleados en un pasillo dándote palmas y felicitándote por tener tu medalla.

Nos gustan los comentarios. :)

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