Croacia Dia 3 (Split)

Split, es la segunda mayor ciudad de Croacia. Lo que nos hizo planear dos días en esta ciudad. Ahora si soys andarines y no pensaís ir de excursión a ningún lugar cercano, os sobra un dia y medio, a paso normal con un día teneís.

Lo mejor y lo mas importante de la ciudad es el palacio de Dioclezano. Dentro de este edificio romano, que como supondréis no ha conservado mucho, se han ido construyendo palacios y casas. Ahora mismo viven dentro de él unas 3000 personas. Paseando entre sus enrevesadas y estrechas calles te puedes encontrar de todo desde tiendas de marcas a montones de zapaterias y opticas, es curioso,hay muchísimas. Por supuesto, cafeterías, restaurantes y puestecitos de comida.

Pegando al palacio hay un pequeño y agradable paseo marítimo donde sentarse a tomar café o simplemente ver pasar a la gente. Como me gusta que en Split pueda uno tomar café a cualquier hora y además esta hasta bueno.

Os cuento lo que hicimos. Para empezar desayunamos un café con leche apretaito con un dulce mas grande que la palma de mi mano, en una cafetería al lado del mercado de verduras. Tiene todo el encanto de los mercadillos de hace 30 ó 40 años en España, con sus señoras mayores vestidas de oscuro con su pañuelo en la cabeza que venden lo que han recogido de su huerta: tomates, pimientos, higos,….

Entramos por la puerta de Oro (Golden Gate), que justo enfrente tiene la estatua de un super cura cabreado que si le tocas el dedo gordo del pie, supuestamente te da suerte. Seguimos por el Peristilo (podeís usar la wikipedia para saber que es) hasta el inicio de las habitaciones privadas. Justo delante hay una depresión de tres escalones, es el lugar de la recepción. En la derecha de la plaza. hay un callecita que es lo que era el Templo de Jupiter, ahora no queda casi nada, Y en la izquierda esta la catedral que esta llena de columnas romanas y la planta es redonda.

Lo anterior es lo mas entero que hay, pero puedes encontrarte trozos de columnas, nombres romanos, capiteles y cosas por el estilo en cualquier sitio, hay que tener en cuenta que dentro se construyeron palacios los nobles, que tambien se pueden distinguir por los sellos de las familias en las puertas.

Justo al lado hay una plazita que imita a la de San Marcos en Venecia , intenta imitarla vamos, no merece nada mas que pasar a verla para darte cuenta que esta gente no son japoneses copiando cosas.

Como nos dimos cuenta que Split se nos iba a quedar pequeño, nos fuimos directamente en busca del mirador que el dueño del Sobe donde dormiamos nos recomendó. Estuvimos subiendo escaleras y cuestas un buen rato hasta una pequeña terraza desde donde se ve toda la ciudad, distinguiendose perfectamente la antigua forma del palacio. Bajamos por una callecita, atravesando un barrio de gente bien, con sus BMWs y Audis en las puertas, acabando en un típico barrio de la antigua Yugoslavia, mamotetros grandes y grises.

Andando, andando, llegamos al museo arqueológico, donde visitamos el patio, cuando un tio salío a decirnos que teniamos que pagar la entrada, nos hicimos los guiris y salimos tranquilamente.

El estomago rugía pidiendo su ración de comida. Sacamos la guia y buscamos un sitio recomendado, al primero que fuimos nos dijo que cerraba en 30 minutos, rapidamente buscamos otra opción y lo teniamos 30 metros mas arriba. Este restaurante tiene fama de que sus camareros chapurrean todos los idiomas. Nos entendimos perfectamente medio en castellano e ingles. De primero mejillones en salsa y después 2 filetes de atún con alcaparras para mi y 1 filete para Manmely con el añadido de 3 sardinas asadas, todo esto más 1 botella de agua grande y una copa de vino blanco no llego a los 30 euros.

Reposamos un poco la comida en el paseo marítimo y volvimos a la agencia de viajes a preguntar si tenían algo en Dubrovnik, en un momento teníamos habitación a 50 metros del casco viejo de la ciudad.

Nos fuimos a descansar un poco a la habitación, aunque al rato ya estabamos otra vez paseando para arriba y para abajo, aprovechamos para tomarnos un cafelito en las cafeterias de dentro del palacio que como tiene poca luz de noche es una experiencia, pasear por dentro de un sitio con las calles estrechas a semi oscuras te haces una idea bastante buena de lo peligrosa que tuvo que ser la edad media.

Dando vueltas, vueltas y vueltas a lo mismo, se nos hizo tarde y cuando llegamos donde queriamos cenar volvieron a decirnos que no, porque estaba lleno. Al final acabamos con un cartucho de patatas fritas y un bocadillo de Cepavici, que son salchichas sin piel al estilo croata.

Mañana nos espera Dubrovnik.

Un comentario
  1. 08/10/2010

Nos gustan los comentarios. :)

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