Sídney día 4 y 5. Fin del Viaje a Australia y Nueva Zelanda

Día 4 en Sydney

Hoy es nuestro último día completo en Australia. Mañana a mediodía salimos de vuelta a casa. Para aprovechar nuestro último día esta vez volvimos a poner el despertador. Desayunamos en una cafetería japonesa que había justo al lado del hotel.

Amaneció algo nublado pero después, según fue avanzando el día el tiempo mejoró. El día de hoy es la famosa Melbourne Cup  que es una carrera de caballos que se vive con mucha intensidad en todo el país. Todo el mundo se arregla para la ocasión, aunque aquí sólo puedas ver la carrera por la televisión. Las mujeres visten elegantemente y con vistosos tocados y los hombres de traje. Es algo parecido a la famosa carrera inglesa de Ascot.

En la mayoría de los restaurantes es necesario tener reserva para la hora de la comida. Es una auténtica fiesta nacional y en algunas oficinas incluso cerraban antes para poder participar de la celebración. Toda Sydney estaba de fiesta con los bares y restaurantes a rebosar. Mucha gente se veía ir esta mañana al trabajo ya arreglada para ir después directamente al restaurante donde tuviera la reserva.

Otra curiosidad son las casas de apuestas portátiles donde la gente hacía cola para apostar por su caballo favorito. Son furgonetas con pantallas táctiles donde apostar. Es sorprendente lo británicos que son en Australia por todo este tipo de cosas. Debo confesar que esta faceta de los australianos nos ha sorprendido enormemente.

También todo lo que se refiere a la realeza británica. Todas las calles principales de las ciudades tienen nombres de reinas y reyes de Inglaterra, tienen estatuas de ellos en todas partes y la calle principal de todas las ciudades es Queen Street, Victoria Street o Elizabeth Street.

¿Dónde ver un ornitorrinco en Sydney?

Decidimos acercarnos al Sealife por si podíamos ver un ornitorrinco. Primero nos acercamos al Wildlife y preguntamos si allí tenían pero nos dijeron que tenían en el Sealife pero no allí.

En la cola para comprar la entrada volvimos a confirmar que en este país no son especialmente rápidos en la atención al cliente pero sí que son muy amables y agradables.  La entrada cuesta 38 AUD por adulto pero de verdad que merece la pena. Lo primero que te encuentras en el recorrido son los ornitorrincos.

Nos costó hacerles alguna foto porque no paraban de moverse. Siguiendo la ruta marcada pensamos que iba a ser más de lo mismo de lo que hemos visto en los acuarios de otras ciudades. Viendo tortugas, peces de colores, peces que nadan en vertical, que brillan en la oscuridad, caballitos de mar, cangrejos, langostas, pulpos y un sinfín de especies marinas, pero cuando llegamos a la gran pecera vimos un enorme manatí que nos dejó boquiabiertos.

Manatí

Vimos que había dos y alucinamos con lo enormes que son. También nos encantaron los tiburones.

A pesar de haber visto diferentes especies, no dejan de impresionar. Los pingüinos nos parecieron muy graciosos, estuvimos un buen rato esperando a que se metieran en el agua.

Más fotos de las diferentes especies que pudimos ver  en el acuario:

Ya habréis leído que uno de los platos que más comimos en este viaje era el Barramundi, pues este es el sujeto:

Cuando salimos del Sealife empezamos a observar a todas las muchachas que iban muy arregladas para la ocasión. Lo más llamativo eran los tocados.

Sydney Hard Rock Cafe

Para almorzar nos fuimos al Hard Rock Café por varios motivos. En primer lugar porque Ismael tenía ganas de ir desde hacía ya algunos días, en segundo lugar porque en la mayoría de los restaurantes era necesaria reserva previa con motivo de la carrera y en tercer lugar porque ya hemos hecho en algún que otro viaje el comer el último día en el Hard Rock Café (Por ejemplo, Egipto). Durante la comida pudimos ver la carrera.

El ganador fue el número 6 llamado Fiorente. Después de la copiosa comida nos fuimos a dar otro paseo para seguir viviendo el ambiente de la Melbourne Cup.

Para despedirnos volvimos a pasar por la zona comercial y después nos acercamos a Circular Quay para despedirnos de la Opera House y del Harbour Bridge. Desde allí continuamos el paseo por The Rocks . Por todo el camino desde Pitt Street hasta Circular Quay y por The Rocks vimos muchísima gente que continuaba la celebración de la carrera tomando copas.

Gente de todas las edades que estaba de fiesta por la carrera o cobrando sus apuestas en las casas de apuestas rodantes. Al final de la tarde ya podías ver algunas chicas jóvenes que casi no podían andar por la peligrosa mezcla de alcohol con tacones imposibles.

Paramos a tomar café cuando íbamos camino del hotel para descansar un poco antes de la cena. Cuando miramos a nuestro alrededor después de pedir nuestro correspondiente café enorme y té de jazmín, nos dimos cuenta de que éramos los únicos occidentales. Además de que por todo Sydney hay muchos japoneses, estábamos muy cerca del barrio japonés.

Después de la copiosa comida de hoy ni siquiera tuvimos ganas de ir a cenar. Así que nos quedamos en el hotel preparando las maletas para salir mañana de vuelta a casa.

También estuvimos mirando qué hacer en Londres durante la escala ya que debíamos estar allí 10 largas horas y pensamos en aprovecharlas. Al final no pudo ser porque en esa escala también teníamos que cambiar de aeropuerto y con las maletas nos veíamos muy limitados para hacer nada.

Una opción que menciono por si a alguien sí le puede cuadrar es la de ir al castillo de Windsor que no queda lejos del aeropuerto de Heathrow.  El problema que nos impidió ir a nosotros fue que llegábamos a Londres, al aeropuerto de Heathrow, a las 05:20h y salíamos desde Gatwick a las 15:00h, pero el castillo de Windsor abre a las 09:45h.

Desde Heathrow a Gatwick teniendo en cuenta aduana y demás se tardan unas 3 horas por lo que no nos daba tiempo a ver el castillo por la hora de apertura de éste. Así que decidimos pasar el tiempo entre los dos aeropuertos aunque me temo que se nos va a hacer muy largo.

Día 5 y Vuelta a casa 

No queríamos irnos sin hacer un último desayuno en condiciones, como cada vez que tenía oportunidad Ismael se pidió su plato preferido: Huevos Benedictinos.

Huevos Benedictinos

Por la mañana aprovechamos para dar un paseo por los Jardines Botánicos.  La paz que se respira en ese rincón de la ciudad no tiene precio. Estuvimos tranquilamente por allí disfrutando de la tranquilidad y de la belleza de las flores.  

Nos llamó la atención el siguiente cartel:

Acostumbrados a ver los carteles de todo esta prohibido, en este indican en letras bien grandes:

“Este espacio es para que todo el mundo lo disfrute…

Por favor, anda en el césped.  También te invitamos a que abraces a los arboles, hagas picnic en la hierba y hables a los pájaros (pero, por favor, ¡lo les des de comer!)”

Como detalle las prohibiciones son sencillas, llevar al perro atado, no subir a los arboles, andar en zonas de repoblación, aparcar o  conducir en la hierba, los deportes como golf, cricket, volar cometas, lanzar frisbees o patinar.  El alcohol, el fuego y el acampar esta prohibido.  Si quieres hacer algo comercial, ya sea fotos, rodar o entrenamiento de fitness hay un teléfono de contacto.  Además piden por favor, que no se juegue a juegos con balón en zonas que están acordonadas.

Es tan, tan, tan tranquilo que nos encontramos a un hombre de traje tranquilamente tirado en el cesped descansando.

Lo último que nos quedaba ya era ir al aeropuerto para tomar el avión y hacer el mismo recorrido que comenzamos hace ya 30 días pero a la inversa. Sydney- Singapur -Londres-Málaga.

Este rincón del mundo ha merecido la pena. Ahora nos queda pensar qué otros rincones podemos visitar para disfrutar de otras culturas, otras gentes, otros paisajes y, cómo no, otros manjares.

Espero que os haya gustado nuestro diario de viaje.

2 Comentarios
  1. 31/12/2014
    • 31/12/2014

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