Viajar en tren

Chu cu chu, Chu cu chu, chu cu chu,…. El sonido del tren es como un bálsamo de tranquilidad. Viajar en tren es sinónimo de relajación, parsimonia y repetición.

El coche te tiene en un constante estado de atención. El avión parece que siempre vuela con prisa, nervioso, no sabes cuando vas a saltar en tu asiento o se te va a subir el estómago y el barco es balanceo constante no sabes si de atrás hacia delante, de izquierda a derecha o todo a la vez. Sin embargo el tren es constancia y sosiego.

Hay muchos tipos de trenes, asientos, estaciones y pasajeros. Cada viaje en tren es una aventura, da igual que sea de apenas 5 minutos en un cercanías o pases días dentro como en el transiberiano.

Chu cu chu, chu cu chu, chu cu chu,… Como las agujas de un reloj van pasando las traviesas. Acercándote a tu destino a un ritmo constante e imparable. Pasan árboles, casas, fiordos, campos de arroz, fabricas, inmensos llanos, ciudades abarrotadas o estaciones abandonadas.

Estación de tren en Noruega

Hay trenes en casi cualquier país. Lineas enrevesadas y casi verticales que escalan montañas y atraviesan sierras mientras otros tardan apenas 2 horas y media en recorrer 600 kilómetros a una velocidad impresionante sin importarle lo que ocurre por donde pasa. Los hay que cruzan desiertos apenas ocupados por los animales sin que se vea ningún edificio durante horas.

Mientras las lineas de metro acercan a millones de personas a sus trabajos y después los devuelven a casa cansados cuando terminan su jornada laboral. Los tranvías se llenan de turistas con las carteras llenas para conocer ciudades gracias a ellos y los trenes de países como India o Bangladesh llevan pasajeros hasta en el techo que se buscan la vida como pueden.

Viajar en tren

Chu cu chu, chu cu chu, chu cu chu,… Da igual que se mueva con electricidad, gasoil o carbón. El tren saldrá de una estación y te llevará a otra. Es su sino, no parar de moverse. No le importa lo que escondan sus vagones, él lo llevará a su destino. Las condiciones pueden cambiar pero él se adaptará para llevar a cabo su tarea.

El chu cu chu es cada vez más lento, nos acercamos al final. Ya veo la estación. Llega el momento del final, no se oyen más traviesas. Se paró.

Adiós tren, hasta el próximo viaje.

Si te ha gustado puede que disfrutes con nuestras las anécdotas que nos han pasado viajando en tren.

ipaelo
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6 comentarios en «Viajar en tren»

  1. Me encanta viajar en tren. El traqueteo, las estaciones y los propios trenes tienen algo que los hace miy especiales. El chu, chu, chu… no se olvida… se te queda metido en la sangre y lo buscas una y otra vez

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    • Hola Netikerty,

      Todo lo que envuelve un viaje en tren lo hace diferente y como dices son muy especiales. Además hay lugares donde son aún más distintos y “divertidos” de usar.

      Saludos Viajeros

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    • Gracias Maruxaina.

      Con lo que usáis los transportes públicos en vuestros viajes no me extraña que el tren sea uno de los favoritos. Te van a encantar las anécdotas que nos han pasado y esperamos que nos pasen viajando en tren.

      Saludos Viajeros

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  2. Viajo en tren todos los días para ir a trabajar. Pero cuando lo hago por placer vivo el tren de otra forma. No hay viaje en tren del que no tengo un recuerdo especial, en Japón, en India, Sri Lanka o Perú…. Chu cu chu chu cuchu 🙂

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    • Hola Kris,

      No es lo mismo el placer que la obligación. Si además le metemos distancia y que los pasajeros no son los de todos los días, la experiencia es totalmente distinta.

      Saludos Viajeros y gracias por comentar.

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